America's Next Top Model es uno de los realities vinculados al mundo de la moda más exitosos de todos los tiempos. Creado por la supermodelo Tyra Banks, se emitió durante 15 años, desde su estreno en 2003 hasta 2018, con un total de 24 temporadas; vivió un repunte de interés y visualizaciones durante los meses de pandemia y ahora vuelve a ocupar la actualidad tras la emisión de Reality Check: Inside America's Next Top Model, una docuserie de Netflix de tres capítulos que acaba de estrenarse este 16 de febrero y ya figura entre lo más visto de la plataforma.
Dirigido por Mor Loushy y Daniel Sivan, el documental desvela algunos de los episodios más polémicos y vergonzantes del reality invitando a reflexionar acerca de todo lo que estaba mal en un programa que nació con la intención de dar la oportunidad a chicas de distintos orígenes, etnias y apariencias físicas de convertirse en la nueva gran top model. Cada temporada seguía a una nueva generación de aspirantes a modelo de todo Estados Unidos que vivían juntas, competían en distintas pruebas (algunas incalificables) y se enfrentaban a una eliminación semanal basada en su desempeño y apariencia física. La ganadora era nombrada 'America's Next Top Model' y lograba un reportaje en una revista de moda, además de contratos con una importante marca y una agencia de modelos. Rostros como Yaya DaCosta, Eva Marcille o Winnie Harlow salieron del programa, aunque esta última ha declarado que el reality "no le hizo ningún bien a su carrera".
El final del primer capítulo de Reality Check anticipa la historia más oscura del reality: la agresión sexual que Shandi Sullivan vivió ante las cámaras y que en el aquel momento se redujo a un affaire con el que había sido infiel a su novio. Ocurrió en la segunda temporada cuando, tras el éxito de la primera, el programa contó con presupuesto suficiente para llevar a las concursantes a Milán. Allí realizaron una prueba que incluía una paseo en Vespa y, tras finalizarla, los conductores acompañaron a las aspirantes a su alojamiento. "Creo que me tomé dos botellas de vino yo sola y no había comido en todo el día", cuenta Sullivan en la docuserie. "Estuve desmayada durante gran parte del encuentro", dice. "Ni siquiera sentí que estaba teniendo sexo, solo sabía que estaba ocurriendo. Y luego me desmayé". Se despertó a la mañana siguiente y lloró desconsoladamente, recuerda. El programa redujo lo ocurrido a la infidelidad de ella a su novio de toda la via e incluso la grabó llamándolo por teléfono y contándole que había mantenido relaciones con otro hombre. El cámara y el técnico de sonido que grabaron lo ocurrido no hicieron nada por evitarlo, a pesar de que sabían que aquello no estaba bien y le pidieron perdón después. La modelo incluso tuvo que enfrentarse a ver la grabación a pesar de que pidió al programa no tener que pasar por ello. "Les dije literalmente entre bastidores: 'Nunca lo he visto, no quiero verlo, no lo pongáis. No lo respetaron en absoluto", confiesa ahora.
Si bien este es el momento más delicado y peliagudo del reality, el documental también repasa otras situaciones incomprensibles. En algunas de las sesiones en las que las concursantes tenían que probar sus dotes como modelos tuvieron que posar como personas sin hogar, enfermas de cáncer o víctimas de un crimen, llegando a fotografiarse cubiertas de sangre con un disparo en la cabeza. Otras pruebas incluyeron transformaciones raciales —con uso de blackface— que hoy resultan abiertamente ofensivas. "Si miramos el programa ahora, desde la perspectiva de 2020, es un problema y entiendo al 100% por qué", asegura Banks sobre algunos de los conceptos creativos detrás de las pruebas del programa que, sin embargo, no le chirriaron entonces.
La serie también recupera testimonios de antiguas concursantes que describen un entorno de presión psicológica constante, manipulación narrativa y falta de apoyo emocional. Varias explican que firmaban contratos restrictivos, que apenas tenían contacto con sus familias y que la producción fomentaba conflictos para disparar la audiencia. Algunas hablan de trastornos alimentarios agravados por los comentarios sobre su peso o su apariencia; otras recuerdan críticas humillantes frente a las cámaras que hoy serían inaceptables y también debieron serlo entonces.
Un ejemplo que ya es historia de la televisión es cuando en la cuarta temporada, en el episodio conocido como The Girl Who Pushes Tyra Over the Edge, Tyra Banks pierde los papeles con la concursante Tiffany Richardson, que acababa de ser expulsada tras una temporada marcada por altibajos. Richardson fue criticada por su actitud burlona tras ser eliminada y eso desató la ira de la presentadora. "¡Te estaba apoyando! ¡Todos te estábamos apoyando! ¿¡Cómo te atreves!?", gritó Banks, una frase que con los años se convirtió en uno de los GIFs y memes más virales del reality televisivo y que se ha citado, parodiado y recordado como símbolo de la intensidad dramática del programa. La propia Banks reconoce ahora en Reality Check "que fue demasiado lejos" y que aquel momento fue, para ella, uno de los más duros de la serie. "La gente ha intentado hacerlo divertido", afirma Jay Manuel, exmaquillador de Banks y director creativo de America's Next Top Model, "pero no lo fue".
El documental también recupera el testimonio de Danielle Evans, ganadora de la sexta temporada, quien recuerda cómo fue presionada para cerrar el diastema entre sus dientes durante su transformación estética, una decisión que hoy interpreta como la renuncia a un rasgo identitario en favor del show. Evans también cuestiona la falta de apoyo real tras su victoria, asegurando que el triunfo no se tradujo en la carrera prometida y que, una vez apagadas las cámaras, se sintió desprotegida ante una industria para la que no estaba preparada.
Y, para añadir más dramatismo al planteamiento del programa y sus consecuencias, J. Alexander, más conocido como Miss J, relata el derrame cerebral que sufrió años después de ejercer como coach en el programa señalando el ritmo extenuante de trabajo y el desgaste emocional acumulado durante su etapa en America’s Next Top Model. Un testimonio más, entre muchos, que obliga ahora a revisar con otros ojos el que durante años fue el gran reality de la moda.







